Por qué narices llamé a mi newsletter Gunbai
Cuando Kuroda Kanbei, samurái de alto rango que vivió en el apogeo de los conflictos bélicos japoneses del siglo XVI, abrió el mensaje que le había enviado su hermano de armas Takenaka Hanbei, le dio un vuelco al corazón. Sufrió una sensación de vértigo, como la que sientes al llegar al aeropuerto e invadirte esa duda fugaz de si te acordaste de coger el cargador del móvil. O como cuando ves que te entra en la bandeja de entrada un correo electrónico de Martínez, el comercial que siempre te escribe cuando la ha liado parda.
En este caso, el follón lo traía la vida. O la muerte, para ser más precisos. Takenaka, amigo, compañero y mentor, había fallecido recientemente con apenas 35 años por una lamentable enfermedad. Y, sin embargo, a pesar de apenas haber vivido, pasaría a la historia como una de las mentes militares más destacadas de la historia japonesa.
Cuenta la leyenda que, poco antes de morir, Takenaka pidió que se le entregara a Kuroda su gunbai, su abanico militar. En aquella época, los generales daban instrucciones a sus tropas con este instrumento, a modo de bastón de mando. Un gunbai no lo usabas cuando tenías calor o para dar collejas a alguien. Bueno, no lo usabas sólo para eso. Era un símbolo de estatus. Era un símbolo de autoridad. En mitad de la batalla, sólo una persona portaba el gunbai en mitad de la refriega, para transmitir los movimientos necesarios a las tropas.
Kuroda lo tenía claro. Takenaka había sido el principal asesor estratégico de Toyotomi Hideyoshi, campesino de baja estofa y ningún estatus social, que posteriormente ascendería hasta convertirse en el gobernante de facto de todo Japón (ahí es nada). Takenaka había jugado un papel crítico para asesorar y guiar a Toyotomi. Fue crucial en victorias contra clanes como los Saito y Mori, y aportó brillantes ideas que impulsaron la carrera del gran señor feudal.
Ahora Takenaka había espichado, y por el bien del proyecto de Toyotomi, alguien debía suplir su puesto. Y la mejor forma de expresarlo era entregarle su abanico de guerra. Su Gunbai.
Y ese es precisamente el nombre que he elegido para esta newsletter. El nombre de un objeto que poca gente conoce (y mucho menos en la España del siglo XXI), pero que contiene un profundo significado para quien sí es capaz de identificarlo. Para muchas personas es simplemente un objeto de madera con forma de pala de pádel. Para unas pocas, es el puro símbolo de tener criterio, el símbolo de quien piensa y ve de forma diferente, el símbolo de la luz del conocimiento en un momento en el que te estás jugando la vida. Oculto a plena vista, la carga semántica del gunbai está en los ojos de quien lo observa, no en su diseño ni en sus colores.
Esta newsletter surge con una idea similar. Un lugar donde abordaremos el pensamiento estratégico como una habilidad más. Y, como cualquier otra habilidad, esta puede entrenarse.
No importa si crees que no sabes mucho de estrategia. Puedes mejorar en ese ámbito, de la misma forma que puedes llegar a hacer 30 flexiones. Dedicando energía. Entrenando.
Este proyecto también cubre otro propósito. Es para mí una forma de exponerme (algo que te reconozco que me cuesta horrores), y una forma de compartir, de devolver a quienes me rodean todo el conocimiento que he recibido.
En las próximas semanas compartiré reflexiones sobre pensamiento estratégico, desde la perspectiva de competencia profesional, para que puedas aplicarlo tanto si eres el CEO de una empresa como si eres un profesional individual que desea mejorar su carrera profesional. Hablaré de los principales modelos de gestión estratégica, comentaré situaciones personales que he vivido a lo largo de mi carrera profesional y añadiré la visión de grandes profesionales con un criterio relevante en este ámbito, auténticos pesos pesados como Javier G Recuenco, Israel López y José Antonio de Miguel.
Pondremos ejemplos reales de empresas conocidas. Ilustraremos los conceptos con escenas memorables de películas, series y obras literarias (porque a veces los mejores mensajes están encapsulados en relatos de ficción). Y, en mucha menor medida, hablaremos de teorías de gestión estratégica (muy poco, porque esta newsletter va a centrarse más en el “cómo pensar”, y no tanto en el “qué hay que hacer”).
Hablaremos en tres planos de trabajo, que serán revisados constantemente: el plano individual (a nivel de vida, de tus decisiones), el plano de gestión de equipos (a nivel de liderazgo y gestionando personas) y el plano organizacional (a nivel de sistemas y de estrategia corporativa).
Y, como podrás imaginarte por cómo he comenzado este post, aderezamos las ideas con perspectiva oriental. Será la sal y las especias que le pongamos al texto, para potenciar el sabor y darle un toque distintivo. La cultura japonesa me fascina desde hace más de veinte años, por lo que verás muchos detalles del país del Sol Naciente reflejados aquí, aunque sin exotismo forzado.
Mi propósito es compartir conocimiento y que, después de un año leyendo Gunbai, seas capaz de pensar estratégicamente con más claridad que hoy. Casi con completa seguridad no te harás rico, ni famoso, leyendo esta newsletter. Pero por mis bemoles que serás más efectivo.
Bienvenido a Gunbai.


